Jose Padilha no logra comprometerse con su historia, y en lugar de revelar la humanidad del conflicto, opta por enfocarse en el aspecto político que ya conocemos y que hemos visto en el cine en ocasiones anteriores.
Un agridulce relato de amor, único por las sutiles actuaciones de su elenco y un guion que presenta reflexiones interesantes sobre la sexualidad, la religión y las relaciones humanas.
A pesar de sus buenas intenciones, 'El habitante' se siente atrapada en la típica narrativa de posesión demoníaca que ya hemos presenciado en innumerables ocasiones.
Esta película presenta una atmósfera inquietante y una actuación excepcional de Guillaume Canet. No obstante, el tercer acto decepciona en comparación con la calidad del resto de la obra.