La primera osadía que Neus Ballús presenta en su tercer y posiblemente más logrado filme desafía la noción de que el cine social debe limitarse a retratar personajes marcados por la acumulación de desgracias.
C. Tangana se muestra vulnerable en un fascinante documental que aborda su reciente gira. No es solo para sus seguidores; es una oportunidad para disfrutar de sus grandes éxitos y explorar los desafíos que enfrenta en su proceso creativo.
Alejada del típico musical que arrasa en Broadway, esta obra se enfoca en la intensa fuerza dramática de sus impresionantes canciones y en el talento excepcional de sus dos protagonistas.
Canet presenta una interpretación distorsionada y autoparódica de sí mismo y su relación con Marion Cotillard, novedosa dentro del subgénero que exploran Seinfeld, Louie y Farray.
Funciona a pesar de que su trama se adentra en lo improbable. No solo destaca Annette Bening, también brillan Ed Harris con su gran actuación y un Robin Williams que mantiene un equilibrio excepcional.
Integra hábilmente elementos de la comedia romántica, aunque su propuesta es diferente. Destaca el carisma de Pauline Étienne y evita caer en clichés. Sin embargo, su impacto es limitado, quedando como un recuerdo agradable pero efímero.
El guión es sencillo pero mordaz, acompañado de interpretaciones sobresalientes de los actores argentinos. La película logra arrancar sonrisas, aunque la impresión que deja es la de una obra liviana, una experiencia agradable sin grandes pretensiones.
A pesar del esfuerzo de actrices como Bárbara Goenaga y Klara Badiola, la película deja una sensación constante de insuficiencia y de que no alcanza su verdadero potencial.