Una colección de gags hilarantes y diálogos ingeniosos, acompañada por un elenco de personajes que se desarrollan gracias a la interpretación de actores excepcionalmente talentosos. La cuidada coreografía cómica de 'C’est la vie!' opera a la perfección.
Una propuesta decididamente ingenua, tanto en su forma como en su contenido. No satisface otra necesidad que la del más simple y superficial entretenimiento.
Al tiempo que realizan una panorámica sobre el ritual de la carne y el fuego, el film se presenta como un documental convencional. No dejan títere con cabeza, ofreciendo una crítica mordaz y muy divertida.
Dolera desarrolla un universo singular, una voz propia, coherente con su mensaje de celebración de la diferencia, y equilibra el buenrollismo chisposo y tronchante con la profundidad de su discurso.
Winograd se pone al servicio de un guión preciso y acierta de pleno al dejar fluir la química de sus protagonistas. Sin embargo, el relato peca de previsibilidad y no logra explotar por completo ese elemento de incorrección que debería haber marcado la diferencia.
Callejo captura a la perfección los claroscuros de este personaje tan complejo, mientras que Sergio Barrejón lo acompaña en esta tarea. Juntos logran ensamblar las piezas de la trama de manera eficaz, apoyándose en un elenco maravilloso y un guión cuidadosamente elaborado.
Con cuatro cómicos de gran nivel al frente, la verdadera fortaleza de 'Fe de etarras' radica en su guion: equilibrado y preciso, juega con agilidad con los tópicos y está lleno de diálogos memorables que provocan risa.
Una gamberrada inofensiva, más simpática que agresiva. La innegable vis cómica de la pareja protagonista logra su cometido y provoca risas sin mayores pretensiones.
Un thriller que atrapará a los fanáticos del género, combinando una narrativa intrigante y situaciones de alto riesgo con un trasfondo oscuro. La dirección estilizada resalta cada momento, creando una experiencia visual impresionante.
Collet-Serra puede no tener la fuerza de William Friedkin ni la profundidad de Sidney Lumet, pero su estilo vertiginoso nos ofrece una historia emocionante y muy entretenida.
Loreak explora el ámbito del drama personal, utilizando de manera cuidadosa recursos característicos del thriller. Destaca su capacidad para perdurar en la mente del espectador después de verla, aunque también provoca una sensación de desolación.
Mitre se inclina hacia los matices oscuros del estilo de Polanski, incorporando la paranoia que lo caracteriza y creando una atmósfera inquietante. La ambigüedad controlada de Ricardo Darín es clave, mostrando su habilidad para adaptarse a cualquier registro con naturalidad.
La película que Sandra Bullock habría realizado hace unos años carece de diálogos ingeniosos y de personajes con profundidad. Sin embargo, Gerard Butler se muestra bastante carismático en su papel.
Noche de venganza' no engaña: va al grano y ofrece diversión con Scoot McNairy y Dermot Mulroney en un papel exagerado. Es un filme que entretiene, aunque su impacto se desdibuja en la memoria.
Comedia simpática y funcional que, aunque intrascendente, logra proporcionar un rato agradable. No dejará una huella perdurable, pero se presenta como un ligero y entretenido divertimento.