Una entretenida mirada al capitalismo, casi como un juego de azar. No alcanza a ser tan mordaz como se esperaría, pero logra aportar agilidad tanto visual como narrativa al desarrollo.
Aunque entretenida en su conjunto, peca de un encorsetamiento casi televisivo del que escapa en momentos puntuales. Sin embargo, ofrece una vibrante recta final que logra captar la atención del espectador.
Eficaz comedia dramática que logra mantener al espectador en un estado de buen humor, con una sonrisa en el rostro y sin requerir un esfuerzo significativo. El film se adhiere a los lugares comunes sin perder su esencia.
Fernando Coimbra se revela como un talento a seguir con su ópera prima. La estructura narrativa y la puesta en escena son aspectos destacados. Sin embargo, la película deja una sensación incómoda en el espectador.
Una colección de gags hilarantes y diálogos ingeniosos, acompañada por un elenco de personajes que se desarrollan gracias a la interpretación de actores excepcionalmente talentosos. La cuidada coreografía cómica de 'C’est la vie!' opera a la perfección.
Una propuesta decididamente ingenua, tanto en su forma como en su contenido. No satisface otra necesidad que la del más simple y superficial entretenimiento.
Al tiempo que realizan una panorámica sobre el ritual de la carne y el fuego, el film se presenta como un documental convencional. No dejan títere con cabeza, ofreciendo una crítica mordaz y muy divertida.
En una película a contracorriente, muy dialogada, David Trueba utiliza diversas conversaciones, el paisaje y la carretera para que los dos protagonistas experimenten su propia versión de 'Antes del atardecer'.
Reafirma la sensibilidad de su director al conseguir generarnos una profunda emoción con escasos, pero fundamentales elementos: un magnífico trío protagonista, un guion equilibrado y preciso, que transmite autenticidad, y una puesta en escena sobria.
Dolera desarrolla un universo singular, una voz propia, coherente con su mensaje de celebración de la diferencia, y equilibra el buenrollismo chisposo y tronchante con la profundidad de su discurso.
Winograd se pone al servicio de un guión preciso y acierta de pleno al dejar fluir la química de sus protagonistas. Sin embargo, el relato peca de previsibilidad y no logra explotar por completo ese elemento de incorrección que debería haber marcado la diferencia.
Callejo captura a la perfección los claroscuros de este personaje tan complejo, mientras que Sergio Barrejón lo acompaña en esta tarea. Juntos logran ensamblar las piezas de la trama de manera eficaz, apoyándose en un elenco maravilloso y un guión cuidadosamente elaborado.
Con cuatro cómicos de gran nivel al frente, la verdadera fortaleza de 'Fe de etarras' radica en su guion: equilibrado y preciso, juega con agilidad con los tópicos y está lleno de diálogos memorables que provocan risa.
Una gamberrada inofensiva, más simpática que agresiva. La innegable vis cómica de la pareja protagonista logra su cometido y provoca risas sin mayores pretensiones.
Un thriller que atrapará a los fanáticos del género, combinando una narrativa intrigante y situaciones de alto riesgo con un trasfondo oscuro. La dirección estilizada resalta cada momento, creando una experiencia visual impresionante.
Collet-Serra puede no tener la fuerza de William Friedkin ni la profundidad de Sidney Lumet, pero su estilo vertiginoso nos ofrece una historia emocionante y muy entretenida.