Cada aparición de la ballena hiela la sangre. La interacción entre los actores y el gigantesco cetáceo funciona en cada una de las secuencias plagadas de tensión y de momentos de hondo dramatismo.
La estructura narrativa, intercalando presente con pasado y pesadillas del propio Sully, aporta interés a una trama pequeña desde la anécdota pero inmensa desde su trasfondo. filme tan honesto como imprescindible.
Dwayne Johnson demuestra su carisma, mientras que Zac Efron se muestra decidido, pero el guión y la dirección no les brindan el apoyo necesario. Esta película, en definitiva, no tiene un salvavidas que pueda ayudarla a salir a flote.
Más allá de cierto regodeo en los homenajes a filmes clásicos, 'Los Extraños: Cacería Nocturna' es una efectiva secuela, un filme que redobla la apuesta y que logra mantener en vilo al más valiente de los espectadores.
Filmada con precisión, buen gusto y pulso dramático, desde el primer plano que abre la cinta hasta el último fotograma, es imposible despegar la atención de una historia que conmueve y toca las fibras más íntimas de los espectadores.
Este filme está lejos de ser propaganda patriótica; al contrario, ofrece una representación minimalista de cómo el suceso impactó en el corazón de una familia. También destaca la falta de idealización del protagonista, lo que otorga mayor realismo a la historia.
Farhadi dirige este thriller, mostrando una evidente dificultad en el control sobre las actuaciones de los actores. A pesar de ser una historia que es técnicamente impecable, carece de credibilidad y resulta poco natural.
La película original no destacaba por su calidad, y esta nueva versión se queda corta en todos los aspectos. Hay fallos en el humor, las escenas sexuales carecen de interés y las actuaciones son tan deficientes que dan la impresión de ser interpretadas por aficionados.
El filme presenta una estética contemporánea, con una dirección que sumerge al espectador en el corazón del ring, rodeado de intensas peleas violentas donde cada impacto resuena con autenticidad y dolor.
Un filme ideal para adolescentes en busca de sustos rápidos y efectivos, y el giro argumental final eleva una historia que, en ciertos momentos, parece carecer de un hilo conductor más auténtico.
Robert Eggers, el director, construye un ambiente sobrenatural minimalista e inquietante. Sin necesidad de grandes dosis de hemoglobina ni efectos espectaculares.