'Unidos' está varios escalones por debajo de otras gemas de Pixar. Esto no impide que pueda disfrutarse, entretener, y que por 100 minutos los espectadores vuelvan a creer que la magia existe.
Cierto tono naif convierte a la película en un entretenimiento perfecto para los más pequeños. Sin embargo, los guiños a la cultura ibérica y algunos chistes físicos bien logrados asegurarán que los adultos también disfruten de esta emocionante aventura animada.
Sin ser súper original, la película logra emocionar y entretener, un homenaje a los personajes de la primera entrega y a la vez un cierre para una trilogía de alto octanaje.
Kong nunca había sido tan imponente ni tan realista como en esta película. El director revela su grandeza casi desde el comienzo, y la historia es tan cautivadora e intensa que no requiere de artimañas ni giros inesperados para impactar.
La falta de interés del director por ofrecer una narración coherente nos lleva a concluir que este es un filme diseñado únicamente para satisfacer las expectativas de ingresos del estudio. Esta entrega va más allá de los límites de la excentricidad y la megalomanía de su creador.
Gareth Edwards dirige con buen pulso un metraje en el que abunda la intriga, la aventura, la acción y los momentos de humor y drama. Cine clásico de género, hecho y derecho.
Es en definitiva una versión moderna, entretenida y lograda de un héroe humano, sin superpoderes pero muy carismático. El Tarzán justo para las nuevas generaciones de espectadores.
Un guión clásico de viaje iniciático, y la original variación de poner al personaje humano como mascota y al animal como el ser pensante, son los puntos fuertes de esta cinta animada visualmente impactante.
Sin sensiblería y sin caer en el melodrama, la película muestra una historia que puede ser apreciada por la familia. Realista, es un filme que funciona como una caricia para el alma.
El director compone momentos de pura poesía fílmica. Secuencias cargadas de intensidad y lirismo. Una película que brilla con luz propia, con la intensidad que solo puede dar la luz de la luna.
La película logra su mejor efecto cuando explora el fuera de campo y sugiere la presencia del monstruo sin mostrarlo por completo. Sin embargo, en el momento en que se decide revelar al monstruo en toda su magnitud, se pierde una parte de la magia; es evidente que el terror que se insinúa suele ser más impactante que el que se presenta abiertamente
Se agradece que no se valga ni de golpes bajos ni de música o efectos que acentúen el drama. Los silencios y las miradas aquí sí valen más que mil palabras. Un melodrama que calará profundo en el corazón de los espectadores.
Zwick logra mostrar al espectador el tablero de ajedrez, permitiéndole experimentar la tensión y la obsesión de Maguire por lograr el movimiento perfecto. Una película que, aunque no alcanza el nivel de jaque mate, es efectiva en su narrativa.