Más que solo contar una historia, 'Qué difícil es ser un dios' es una experiencia que transforma los sentidos en un castigo. Su brillante estilo y perspicaz crítica elevan la obra de German, destacándola por encima de la de Andréi Tarkovski.
La edición de 'Hitchcock/Truffaut' resulta ingeniosa y creativa, pero la obra carece de originalidad y no contribuye significativamente al lenguaje del cine. A pesar de esto, considero que es fundamental como recurso educativo.
Jarmusch narra la historia con una mezcla de inocencia y aprecio, lo que podría convertir su película en la obra ideal de un ferviente admirador hacia su grupo musical favorito.
Demuestra una sensibilidad profunda al registrar el último álbum de Nick Cave y sus Bad Seeds. Es un reflejo del artista, su familia y la música que busca reconciliarse con la muerte y el paso del tiempo.
La película constituye un homenaje cultural que no solo documenta un concierto importante, sino que también evoca la esencia de David Bowie en ese instante, ofreciendo una reflexión sobre su figura.
Una película que explora de manera clara la tensión entre lo artificial y lo real. Yang crea un cine donde coexisten elementos antagónicos, destacando lo artificioso en contraste con lo realista, lo que intensifica la interacción entre lo frío y lo cálido.
Palabra escrita en imágenes. La película transmite un mensaje profundo y a la vez sencillo: la serenidad. No se requiere de más para apreciar su esencia.
Luca Guadagnino utiliza a William Burroughs para transmitir su perspectiva del amor romántico de manera genuina, logrando además realzar y rescatar al escritor estadounidense de lo grotesco.
Bajo la dirección de David Hinton y con la participación de Martin Scorsese, 'Made in England: The Films of Powell and Pressburger' ofrece una atractiva vista de por qué admirar una de las filmografías más fascinantes del cine clásico británico.
Ruizpalacios, a pesar de su habilidad técnica, ya no se percibe como un innovador, sino como un cineasta atrapado en las modas actuales. En el caso de 'La cocina', parece más bien influenciado por estas tendencias.
Aaron Schimberg explora nuevamente cómo se representan las personas con discapacidad en el cine, evitando moralejas y tramas simplificadas, mientras ofrece una cantidad significativa de provocación y horror corporal.
'Ocho apellidos vascos' no redefine su género, pero ofrece una experiencia entretenida, creada para fomentar una divertida falta de consideración hacia la diplomacia.
Los vislumbres de un carácter más vasto aportan profundidad y carisma, haciendo que este filme se sienta como una historia palpable y creíble. Sin embargo, su veracidad, ritmo y tono tenue no logran que la película se destaque.
Fincher presenta imágenes depuradas que sostienen una alegoría provocadora, creando una representación notable del trabajo. Aunque no transformará la realidad, intenta ofrecer a los espectadores algo más que una mera ilusión: una fantasía de insurrección laboral.