Hawke está asombroso. Es una obra estimulante que un guionista-director experimentado puede ofrecer al recuperar su inspiración creativa. Los fans de Schrader pueden estar emocionados.
'Blue Jay' nunca parece mostrar interés en explorar nuevas direcciones, pero su habilidad para brindar momentos sencillos y actuaciones memorables la convierte en una experiencia que vale la pena disfrutar.
Una tragicomedia insufrible. Esta película ejemplifica las peores enseñanzas que cualquier cineasta podría extraer de una ingesta desmesurada de obras de Woody Allen. Resulta frustrante.
Cuando la dirección, las interpretaciones, el guion, la producción, los efectos y la música son así de horribles, esa total falta de talento supera a la ideología política.
Una de las mejores cosas que se pueden decir de ella es que mantiene al espectador en incertidumbre respecto a si los protagonistas morirán al final, lo que le da al film integridad e imprevisibilidad.
El reparto es excelente. Los personajes, aunque reducidos, logran transmitir un humor y una aguda percepción sobre la condición humana que han perdurado a pesar de los cambios en tamaño y alcance.
Estos primeros episodios dejan entrever una serie que está buscando su tono o que intenta crearlo a medida que avanza. Sin embargo, al 20 por ciento del camino de 'The Young Pope', nos encontramos ante una serie que hace preguntas provocadoras sobre la naturaleza del poder y la fe.
La puesta en escena puede parecer familiar y encantadora, pero las compensaciones de la película llegan de lugares inesperados. Y requiren la voluntad del público de viajar por senderos oscuros y escabrosos.