No hay manera de verla y no volverse adicto. Es la combinación más fabulosa de algo tan real como los servicios telefónicos de emergencia y las peores fantasías catastróficas que cualquiera pudiera llegar a imaginar.
Esto es una barbaridad en términos estructurales va sorprendiendo hasta que al final todo estalla en un espectáculo muy al estilo de Anne Rice donde la maldad sirve para explicar conflictos, para sanar a quien la mira.
Entre batalla y batalla, dice cosas muy inteligentes sobre los peores conflictos que todos estamos viviendo en la actualidad y porque es un derroche de producción y efectos especiales.
Qué sorpresa tan más agradable la de este experimento hispano-mexicano que a partir del lugar común de quedarse atrapado en un elevador, construye algo nuevo, cómico, duro, romántico.
Todo se ve orgánico, no como muchas producciones que a fuerza de ser políticamente correctas terminan cometiendo errores. Excelentes libretos (...) y unas direcciones de arte, maquillaje y vestuario mucho muy afortunadas.
Es uno de esos garbanzos de a libra, totalmente innovadores, que llegan muy pocas veces a la pantalla y que cuando aparecen, hay que devorarlos con particular alegría.
¿Por qué ver esta propuesta? Porque desafía el espíritu bíblico de la Semana Santa, añade un toque morboso y, al final, se convierte en un buen distractor. Es realmente entretenida.
El resultado es siempre entretenido y emocionante, además de tener un toque entrañable y luminoso. Se trata de una excelente película, respaldada por un gran elenco, pero lo más destacable es su poderoso mensaje.
Una película simple y sencillamente grandiosa que hace añicos una de las máximas creaciones del mismísimo Walt Disney y que, además, es increíblemente buena, romántica, divertida, espectacular.
Es exactamente ese tipo de película de entretenimiento que a partir de una “bobería” crece, crece y crece hasta transformarse en una alucinante cinta de terror, de suspenso.
Podríamos estar hablando de la sucesora de 'La maravillosa señora Maisel', pero en formato de drama y con una inteligencia única que aborda los conflictos más relevantes de la actualidad de una manera que no resulta panfletaria.
Amo 'La divina gula' por muchas razones. Primero, porque no me cabe en la cabeza que nadie más haya hecho esto antes así, en grande, bonito, a lo bestia, calidad global.