Cinematográficamente, el asunto carece de desarrollo y progresión dramática, que llegan apresuradamente en los últimos minutos, mientras que como testimonio sociológico ha dejado una serie de incontrovertibles realidades.
Melodrama de final feliz, con conmovedora simbiosis cultural, chisporrotea distribuyendo felicidad y alegría, dignas de un Hollywood y su “way of life”.
El conocimiento, aunque superficial, de las fratricidas luchas, el despotismo autóctono, y las presencias de “blancos salvadores” cumplen una bienvenida función informativa.
Hollywood es también una fábrica de productos atractivos y bien narrados. Esto se evidencia en el primer tercio de 'Capitán Phillips'. Sin embargo, los dos tercios restantes presentan un ritmo que se vuelve pesado.
Si este film procediera de cualquier cinematografía del mundo, destacaría por la precisión de sus planteos, el constante y logrado clima de tensión, la estupenda creación de ámbitos opresivos en base al montaje y expresivos encuadres.
Estas ancianas actrices y sus viejas damas dignas, se sobreponen a las endebleces del libreto merced a sus condiciones de comediantes, y también sortean airosas los estragos de los años. (...) Entretenimiento menor que hará las delicias de la 3ª edad.
Franco se sobrepone a las extensiones y repeticiones del guión, aportando un interés que surge tanto de la industria cinematográfica como de la singular personalidad de Wiseau. Un elenco competente complementa esta cautivadora página de la historia del cine de culto.
Los poco imaginativos guionistas de 2017 eligieron repetir el famoso título de It, no así su argumento. A la escasa inventiva para este trabajo, por haber tomado prestado un nombre ajeno, se asocia otra falta de originalidad: su historia.
Aceptando como cierta la relación, el film naufraga estrepitosamente en cuanto a diseño de caracteres. Ni Victoria, a la que no conocimos, ni Judi Dench, formidable actriz que ya fuera una creíble Victoria, se merecían este mamarrachesco film.
El 90% de la película repite un mismo planteamiento, mientras que el 10% restante carece de relevancia en un tema en el que Virzi podría haber explorado perspectivas más alineadas con sus trabajos anteriores.
El realismo visual y psicológico proviene de un libreto cuidadosamente elaborado que aparenta ser simple, de interpretaciones que hacen olvidar que son actores y de una cámara inquieta que se convierte en un personaje más, brindándonos su mirada objetiva y conmovedora.