Procaz, soez, grosero y escatológico son solo algunos de los adjetivos que describen 'La fiesta de las salchichas'. Este filme de animación, sin embargo, también es creativo, ingenioso, inteligente, desafiante, provocador y extremadamente divertido.
Este 'Jurassic World: El reino caído' ha perdido –algo que Roman Gubern señalara para 'King Kong'– el drama de la criatura fuera de su medio natural, arrojada a un mundo hostil y en manos de sus enemigos.
Impecables maquillajes, con efectos especiales impresionantes y escenografías imponentes, acompañan el ingenuo y pueril mensaje pacifista y las diversas advertencias que enmarcan esta vistosa superproducción.
Paul Verhoeven continúa siendo un narrador eficaz, y aquí tuvo la oportunidad de hacer un film desafiante, similar a 'Delicia turca' (1973). Sin embargo, se conforma con un relato complicado que no logra abordar adecuadamente una historia igualmente compleja.
La similitud de 'Todos los hombres del Presidente' y 'En primera plana' invita a seguir comparando ambas obras. Tanto una como la otra evitan caer en un discurso simplista y adoptan posturas críticas sólidas, alineadas con el delicado contenido de reportajes que resultan difíciles de concebir en muchas otras ocasiones.
El cine hollywoodense actual, que carece de ideas originales, ha decidido recurrir de nuevo a Carrie, resultando en un tedioso y aburrido remake del film de 1976, dirigido de forma impersonal por Kimberly Peirce.
El film presenta una fluidez bienvenida en su narrativa y, además de su admirable rigor y conexión con movimientos de vanguardia, se caracteriza por un enfoque cinematográfico directo y tradicional. Es otra de las muchas y certeras reinterpretaciones del realismo.
Este título rescata principios fundamentales del neorrealismo italiano, presentando un testimonio reconstruido que podría considerarse un documental. Aunque carece de una narrativa tradicional, cautiva por su autenticidad material, social y psicológica en lo que recrea.
La realización intenta ocultar sus carencias dramáticas, aprovechando la empatía que generan los personajes que enfrentan situaciones tan dolorosas. La tragedia no radica en el desarrollo del film ni en la construcción de sus personajes, sino en la enumeración de esos momentos desgarradores.
El cine uruguayo ha dado un paso más en su descubrimiento de una producción pensada para la taquilla: cine comercial, con todo lo positivo y negativo que ello implica.
El realizador y colibretista Juraj Lehotsky construye el retrato de su protagonista con un estilo casi documental, permitiendo una contemplación externa similar a la observación de un entomólogo, lo que despoja al film de emotividad.
Cinematográficamente, el asunto carece de desarrollo y progresión dramática, que llegan apresuradamente en los últimos minutos, mientras que como testimonio sociológico ha dejado una serie de incontrovertibles realidades.
Melodrama de final feliz, con conmovedora simbiosis cultural, chisporrotea distribuyendo felicidad y alegría, dignas de un Hollywood y su “way of life”.