Al igual que Guillermo del Toro, aborda la temática infantil, pero su enfoque no está dirigido a los más jóvenes. Bustamante opta por prescindir del horror visual evidente y en su lugar, favorece una inquietud más sutil y atmosférica.
Los actores logran acertar tanto en los momentos cómicos como en los emocionales. Los elementos de humor negro del cortometraje se han dejado de lado en favor de una diversión más ligera en la película, lo que resulta ser un cambio refrescante.
Hood sintetiza los hechos y establece una fórmula satisfactoria, ofreciendo un ritmo ágil y unos diálogos creíbles. También tiene una interesante inyección de humor.
Englert tiene mucho que contar, especialmente sobre las expectativas que rodean a ser buena madre y buena hija, pero estrechando el foco habría producido resultados más inteligentes.
El punto fuerte del director reside en su representación de lo doméstico y en la forma en que integra la fe de la familia en la película ayuda a enraizar su historia en una firme realidad. Los actores también merecen elogios.