Lo que en un principio parecía un cuento relajante, con una cámara en sincronía con el oleaje marino, y un armado poético (...) pronto da pie a un aura tenebrosa y de desconcierto, donde la ausencia deja más preguntas que respuestas.
Logramos sumergirnos en su mundo de fantasía, sin embargo, tras los primeros minutos, la expectativa de belleza y entretenimiento comienza a desvanecerse.
Es un documental íntimo y crítico. La mayor elocuencia de este trabajo es cómo exalta la vigencia de ciertas conductas que parecen ser ineludibles para los seres humanos.