Bay sabe escenificar las secuencias y entiende el humor lo suficientemente bien para ofrecer cosas graciosas, pero su humor es, en el mejor de los casos, infantil.
La película funciona porque Walter Hill comprende el talento de las estrellas y su influencia. Además, permite que Murphy brille como una de ellas, mientras que Nolte no se interpone en su camino.