La película de Reitman y Cody aborda la profunda angustia que enfrenta una mujer al convertirse en madre. Allí radica su belleza, elocuencia e inteligencia.
Olivier Assayas nos entrega una obra maestra del siglo XXI en la que tres personajes discuten sobre diversos temas y, al mismo tiempo, se dicen verdades y mentiras.
Lo que hace que la película dirigida por el actor Gilles Lelouche esté por encima del promedio, es el enfoque humano puesto en sus protagonistas, el inmenso corazón en la historia y una triunfante escena final.
A pesar de su falta de originalidad y de un tercer acto que recuerda a Karate Kid, la película de Bernard tiene un noble espíritu. Sus enseñanzas sobre la perseverancia, el esfuerzo y la fidelidad a los sueños son innegables.
Esta cinta se destaca gracias a sus actores. Ryan Reynolds parece haber nacido para este papel, mientras que Hugh Jackman siempre será nuestro Wolverine. Ambos forman una dupla excepcional.
Puede que 'Saltburn' no sea una obra original, pero es la forma en que nos narra la historia de Oliver Quick lo que hace que su propuesta resulte irresistiblemente tentadora.
La película número 50 de Woody Allen quizás no sea la más destacada de su carrera, pero se sitúa muy por encima de los productos vacíos que llenan las salas de cine.
No es un producto original, pero resulta ser una película sumamente divertida. Se nota que los actores disfrutaron el rodaje y esa alegría se refleja en la pantalla.
Es extremadamente violenta, poco original, carece de lógica, es políticamente incorrecta y deja un mensaje éticamente ambiguo, pero es en todos esos aspectos donde radica su encanto.
La clave de las mejores películas de acción radica en su ejecución, y en este aspecto 'Nadie' se destaca. Es una experiencia trepidante llena de balas, cuchillazos y abundante sangre, tal como lo prescribe el género.
'Competencia oficial' no es solo para reírnos del otro. Como las mejores comedias, nos permite reírnos de nosotros mismos, de nuestra naturaleza neurótica, patética y ridícula.
Pertenece al grupo de las comedias irreverentes y, al mismo tiempo, al grupo de los dramas intimistas acerca del fin del mundo. Pero queda la sensación de que no hay metáforas ni enseñanzas.
Al encontrar inspiración en 'Las reglas del juego' de Renoir, así como en las películas de Almodóvar, esta comedia de enredos sobre la lucha de clases, termina siendo una grata experiencia.