Al encontrar inspiración en 'Las reglas del juego' de Renoir, así como en las películas de Almodóvar, esta comedia de enredos sobre la lucha de clases, termina siendo una grata experiencia.
El director palestino Elia Suleiman se representa nuevamente en una comedia con un trasfondo político, que guarda similitudes con el cine de Jacques Tati, Aki Kaurismäki y Jafar Panahi.
El final deja un sabor amargo y perturbador, requisito indispensable para este tipo de películas que exploran el infierno que subyace en los pueblos pequeños que, a primera vista, parecen pacíficos.
Con una fotografía evocadora y una puesta en escena impecable, nos llega desde Polonia una fábula acerca de un hombre, al que un cambio en su apariencia hace que la sociedad lo señale como un monstruo.
La única comedia realizada por el gran Stanley Kubrick es todo un clásico del cine que se burla del absurdo de la guerra y de la inminencia del apocalipsis nuclear.
La historia es simple y algo repetitiva, pero esto se ve compensado por una dirección de arte sorprendente y un manejo del ritmo excepcional por parte de Álvarez.
Lo que hace Garland aquí es mostrarnos el infierno de la guerra de una manera deformada, absurda, inferida y surrealista, como lo hicieron Coppola con 'Apocalypse Now' y Kubrick con 'Full Metal Jacket'.
La escasa originalidad se sopesa con unos momentos genuinamente aterradores, unos momentos conmovedores, unas muy buenas actuaciones y unos personajes bien construidos. Una precuela muy bien lograda.
'DogMan' se siente como un melodrama psicológico que intenta cubrir demasiadas premisas sin lograr desarrollarlas adecuadamente. Aunque hay algunas escenas de acción, estas no alcanzan a satisfacer las expectativas.
Se toma el tiempo suficiente para construir a sus personajes y hacer que nos importen. Nunca llega a empantanarse en su ritmo y está llena de sorpresas. Es toda una fortuna que esta saga mantenga su ímpetu y calidad.
Todo parece estar organizado y desarrollado por una inteligencia artificial con el propósito de complacer a una audiencia que se queja porque todo es lo mismo de siempre.
La nueva versión cinematográfica de la historia de Juana de Arco presenta los mismos fallos que las entregas previas, con muy pocas virtudes destacadas.
El ingrediente que hace de 'Challengers' un platillo exquisito radica en la banda sonora compuesta y ejecutada por Trent Reznor y Atticus Rose. La música se convierte en la auténtica protagonista de la experiencia.
Hay una sensación de déjà vu, pero eso es intencional, y cuando se trata de estas nuevas reiteraciones de clásicos entrañables, eso se considera más una característica que un defecto.
Es una serie bien elaborada con una actuación destacada de Colin Farrell; sin embargo, su escasa relación con el universo de 'The Batman' y su acercamiento al drama criminal tradicional generan una impresión de falta de profundidad.