Es una de esas películas que logra poner el dedo en la llaga, mostrando cómo la intolerancia ha sido y continúa siendo la principal enfermedad que afecta el corazón de los Estados Unidos.
Una película potente y poderosa tanto en forma como en contenido. Es una lección magistral de cómo debe hacerse una precuela o, mejor aún, de cómo se elabora una obra maestra del género.
Un magnífico elenco, un guion inteligente y complejo, una dirección experta y una fuerte carga política que no solo habla del pasado sino de nuestro presente, hacen de esta película una de las mejores del año.
Con un ritmo dinámico y unas actuaciones muy bien logradas, la película sobre dos afroamericanos dispuestos a robarle un trozo del mercado de bienes raíces al hombre blanco, termina siendo una muy buena inversión.
Su ritmo, su atmósfera y el cuidado puesto en los personajes la convierten en una obra que puede resultar exasperante para quienes están acostumbrados a la acción vertiginosa. Sin embargo, quienes apreciamos el cine clásico nos sentiremos altamente recompensados.
Con su primer largometraje como directora, King demuestra un sorprendente grado de experticia, permitiendo que sus cuatro actores protagonistas hagan muestra de sus enormes talentos.
Es toda una obra maestra que le rinde homenaje al cine del ayer, que habla sobre la pérdida de la inocencia y que nos recuerda el poder catártico y curativo del cine.
Almodóvar nos entrega uno de los mejores trabajos de su carrera, es un homenaje explícito al amor por el cine y también un relato que combina elementos autobiográficos con situaciones extraídas de la ficción.
Es una maravillosa introducción al género de terror dirigida a los más jóvenes. Aunque a veces parece poco original y predecible, cumple con su objetivo de sorprender tanto a adultos como a jóvenes.
El trágico accidente del Vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya en la cordillera de los Andes en 1972 es registrado por el español Juan Antonio Bayona con mucha contundencia y sensibilidad.
A pesar de las muchas cuestiones interesantes y relevantes que se dejan de lado, lo cierto es que la vida de Bogart merece una película que capte su esencia de manera más efectiva.
No todas las películas necesitan ser oscuras y pesimistas. Clooney opta por el humor en lugar del melodrama excesivo, ofreciendo así una obra cálida y conmovedora.
Se siente más estructurada y coherente que su predecesora, pero sigue pecando por su falta de originalidad y por unos personajes pobremente construidos. Sin embargo, los amantes de los slashers no quedarán defraudados.
Fernando Trueba y Javier Cámara logran un entrañable retrato. Más que una película sobre un asesinato, esta es una historia de amor entre un padre y su hijo.