Busca apelar a la nostalgia, pero para ello ya tenemos a la grandiosa cinta original. Resucitar a un personaje sin aportar nada realmente nuevo y sin tomar riesgos, definitivamente no vale la pena.
Pese a que se siente como una variación sobrecargada de las películas anteriores de Miyazaki, llega a ser una bellísima fábula que nos habla sobre cómo el arte y la fantasía son la salvación para los seres humanos.
El elenco es excepcional, los elementos visuales están cuidadosamente elaborados y los diálogos son de gran calidad. Además, el atrevimiento de presentar a un Poirot más humano convierte esta franquicia destinada a adultos en una experiencia elegante, inteligente y placentera.
Este relato moral acerca del resentimiento, la ambición, el poder y la pérdida de la humanidad, es contado por Cavayé con gran habilidad, manteniendo la tensión de principio a fin y aprovechando al máximo a sus actores.
Lo que bien pudo haber sido una película centrada en el activismo político o en la música de la Dama del Blues, termina siendo un retrato sencillo y sombrío sobre las adicciones y el abuso que padeció la cantante.
'Greyhound' es una intensa película de corta duración que no ofrece momentos de respiro. Sin embargo, al finalizar, queda la sensación de haber presenciado una historia pequeña y sin relevancia.
Jakubowicz evita el edulcoramiento, y Jesse Eisenberg demuestra elegancia y maestría al interpretar a un hombre que comprendió que la salvación del ser humano ante la tragedia se halla en el arte.
La película de Waititi no solo resulta extremadamente divertida, sino que también logra ofrecer una perspectiva humana a su narrativa. Permite que conectemos con Jojo mientras explora un mundo distorsionado por mentiras y prejuicios.
El resultado fue una obra de arte mucho más compleja y profunda, con la dimensión psicológica suficiente par comprender las intenciones, los deseos, las ambiciones y las dudas de cada uno de los personajes.
'Asteroid City' es perfecta porque es un trabajo que nos hace vibrar, parafraseando a Truffaut. Esta es una obra maestra imprevisible, misteriosa, absurda y graciosa, como la vida misma.
Todo es ensoñador en 'La Sra. Harris va a París', gracias a la hábil dirección de Anthony Fabian, a la hermosa fotografía de Felix Weidemann y a los vestidos de Jenny Beavan, que son lo mejor de la película.
Llega a ser irregular y con pocos momentos genuinos de tensión o suspenso. Sin embargo, la interesante alegoría que denuncia el deseo posesivo del hombre hacia la mujer, está más que presente y se logra comunicar de una manera efectiva.