No es un desastre, pero tampoco resulta tan entretenida ni tan despiadada como su brillante idea inicial. Los intérpretes carecen de la chispa cómica que uno esperaría.
Después de unos prometedores primeros gags, la inspiración empieza a decaer rápidamente, resultando menos ingeniosa que el propio material que intenta parodiar.
Fatalmente lastrada por diálogos impostados. A pesar de contar con actores talentosos como Rush, Sturgess y Hoeks, la mayor parte de sus líneas carecen de impacto.
Con un tema tan bien desarrollado, la profundidad y el talento de la obra de Rafael se evidencian de nuevo. Es una excelente razón para visitar la exposición del National o una alternativa satisfactoria.
La película de Annaud se aleja de las discusiones teológicas, enfocándose en el misterio. En lugar de ello, el director demuestra una dedicación meticulosa hacia la autenticidad histórica.
La segunda película de Ana Lily Amirpour destaca por sus impresionantes transformaciones, incluyendo la de Suki Waterhouse. Sin embargo, tras un primer acto inteligente y escalofriante, la película se queda en lo convencional.
Un documental que aborda niveles radioactivos con un toque irónico. La serie, a pesar de ser recordada con cariño, nos deja con una conclusión inquietante.