Una inteligente reflexión sobre el cine desde la perspectiva personal de su creador, en la que se entremezclan acción y pensamiento, pasado y presente, sin dejar de lado la egolatría de su creador.
Un inteligente guion que presenta una pequeña y sobria joya de la industria televisiva, reflejando ese humor británico, entre sórdido y siniestro, que ya había demostrado Alexander Mackendrick en su excelente obra 'El quinteto de la muerte'.
Una muy interesante miniserie impecable en su ambientación, en la sobriedad de la realización, en la intachable labor de la responsable del vestuario y en la magnífica interpretación de Ruth Wilson arropada por Iain Glen y Keeley Hawes.
El documental recorre cronológicamente la vida y obra del protagonista, utilizando un excelente material de archivo y contando con la colaboración de estudiosos y amigos.
Pretende narrar la ejemplaridad de la familia real noruega tras la invasión nazi, pero consigue el efecto contrario. Una serie promonárquica que, probablemente, impulse el republicanismo del espectador.
No escatima en medios en su producción. Una serie de calidad no puede ignorar las historias personales, incluso ante la magnitud de lo que se narra. Nigel Williams demuestra aquí su habilidad como guionista.
Cierto caos narrativo aunque nunca llega a desbocarse. Sin llegar a la excelencia de largometrajes como 'Margin Call', la serie mantiene un cierto interés al analizar uno los grandes fraudes de la década.
Interesante serie; la clave del resultado radica en la elección de las dos actrices que las interpretan, una decisión que alcanza la excelencia con Inma Cuesta y Bárbara Lennie, lo mejor de la serie.
Aspira a entremezclar comedia y terror con mayor o menor fortuna. Es un terror asumible, sin grandes sustos y con un humor que se basa más en la sutileza que en la carcajada. A pesar de su intento, resulta ser una serie entretenida y fácilmente olvidable.
Un posible y divertido homenaje a Luis García Berlanga, una prueba más del dominio de las comedias corales de los hermanos Alberto y Laura Caballero. Los capítulos son entretenidos y logran desdramatizar y aportar una dosis de relajación ante lo inevitable.
Domina la incertidumbre y tiene una especial habilidad para guardar en cada capítulo una nueva vuelta de tuerca que estimula la perplejidad del espectador, ofreciendo así una trama coral muy interesante.
Una dirección artística, un vestuario, unos decorados y localizaciones excelentes y unas correctas interpretaciones es una serie con una notable producción. El rigor histórico queda para otra ocasión.
Una perversa e ingeniosa narración que presenta una trama noir donde la destreza de su creador logra que las dos historias se entrelacen de manera creíble, manteniendo al espectador cautivado en todo momento.
Vuelve a dar en el clavo con una extraordinaria interpretación de Javier Cámara, respaldada por la actuación de María Pujalte. Con un excelente guion, Diego San José logra crear una pequeña joya.