Tres historias con protagonistas de 14, 16 y 18 años. Un inteligente toque de atención a ese segmento de la población que ya está indisolublemente unido a los móviles.
Excelente capacidad de síntesis: bastan tres capítulos para narrar el devenir de dos jóvenes a lo largo de los años veinte y treinta del pasado siglo sin que la historia se resienta por ello.
Es un remanso de paz, lleno de talento, sensibilidad, humor y diálogos bien construidos gracias a la excelente labor de Simon Nye. Un verdadero lujo audiovisual.
Pocas series como este drama político son tan implacables en su crítica hacia las instituciones, abarcando desde el Ejército hasta los gobernadores y la Policía. No hay lugar para la clemencia. Es una excelente serie.
Una serie correcta que explora los entresijos del fútbol desde la perspectiva de quienes no participan en el juego. Aborda el tema con rigor y humor, destacando los divertidos monólogos de Andrés Parra, un actor extraordinario.
Entronca con esa predilección por lo criminal de las televisiones italianas y lo hace tratando de encontrar personajes y diálogos apegados a la realidad. Una buena serie.
Una demoledora acta notarial de la intransigencia de quienes se sienten poseedores de la verdad absoluta. Una de las mejores crónicas del terror estalinista sin necesidad de recurrir a una desmesurada truculencia.
Una serie cuidadosamente ambientada, con una realización formal acorde con los medios técnicos de la época en que transcurre, una interpretación sobria
Una inteligente reflexión sobre el cine desde la perspectiva personal de su creador, en la que se entremezclan acción y pensamiento, pasado y presente, sin dejar de lado la egolatría de su creador.
El documental recorre cronológicamente la vida y obra del protagonista, utilizando un excelente material de archivo y contando con la colaboración de estudiosos y amigos.
No escatima en medios en su producción. Una serie de calidad no puede ignorar las historias personales, incluso ante la magnitud de lo que se narra. Nigel Williams demuestra aquí su habilidad como guionista.
Cierto caos narrativo aunque nunca llega a desbocarse. Sin llegar a la excelencia de largometrajes como 'Margin Call', la serie mantiene un cierto interés al analizar uno los grandes fraudes de la década.