Los crímenes de Stephen Port, conocido como 'el asesino de Grindr', se representan en esta impactante producción, donde lo más significativo es la forma en que se retrata la humanidad de las víctimas.
Laurie logra un balance perfecto en el tono de la obra, manteniendo un aire ligero en las interacciones entre Poulter y Boynton, mientras introduce momentos de inquietante extrañeza en los momentos clave.
McClure y Johnny Harris brindan una autenticidad y una conexión profunda con el entorno que enriquecen el drama, llevándolo a un nivel superior en comparación con los thrillers acostumbrados de la ITV.
No es una película terrible, es adecuada para entretenerte sin grandes exigencias y cuenta con algunos giros interesantes. Sin embargo, tiene el potencial de ser mucho más.
Puede que algunas escenas y sonidos resulten familiares a los aficionados del género, pero este gran naturalista siempre encuentra una nueva y original perspectiva.
Un decente procedimental policíaco. El primer episodio logra captar nuestra atención y nos brinda motivos suficientes para seguir adelante con los dos episodios restantes.