Cada momento de 'IF' ocupa demasiado espacio, creando una experiencia de visionado antinatural, en la que los momentos encantadores son frustrantemente estridentes, ahogando la película en su conjunto.
Una aventura milagrosa, que resulta glamurosa y grandiosa a la vez que se deleita con las chispas que desprenden los actores de talento al encontrar nuevas e interesantes formas de llenar un espacio vacío.