Benpar argumenta que el cine debe presentarse en su forma original, sin alteraciones como colorido, doblaje o ediciones. Su enfoque es claro y directo.
Organiza de forma dinámica un apabullante material de la época y prescinde de entrevistas a los testigos y supervivientes, una opción que uno desde luego agradece.
Schwaiger se entrega a la pasión por la noche, la música y la comunidad de la isla. Sin embargo, es más atractivo el Schwaiger que se opone, como en su inolvidable representación de un nazi en 'El paraíso de Hoffman'.
El enfoque es totalmente femenino, y Thompson logra transmitir una notable autoridad. Sin embargo, la dirección de Richard Eyre, que se siente demasiado académica, resta un poco de impacto a la obra.
Película comercial y amena. Al referirnos al cine europeo, nos encontramos con títulos como este, que resultan más atractivos en comparación con otros trabajos más ruidosos que buscan hacerse notar.
Dequenne destaca como una impresionante actriz trágica, aunque la película no profundiza en las razones que llevan a la protagonista a su caída. Sería deseable una mejor caracterización de los personajes que la acompañan.
Schlöndorff ha creado una obra en la que se refleja la nostalgia y el anhelo de quien mira hacia atrás, sintiendo la ausencia de lo que no ha logrado en su vida.
La directora aborda de manera directa la realidad de las clases sociales y el doloroso sentido del honor personal que inmoviliza al hombre. Las escenas más destacadas son aquellas que presentan a las mujeres, mostrando su fortaleza y complejidad.
Es un documental poco convincente que utiliza todos los recursos disponibles para captar la atención del público, pero lo hace de manera superficial y sin profundizar en los temas que aborda.
En un documental, se debería centrar la atención en el contenido y no en la presentación. Sin embargo, la falta de originalidad en su forma y el uso demasiado literal de las imágenes de archivo resultan frustrantes.
Admito que perdí paciencia rápidamente, hasta que entendí que esta franquicia cuántica está dirigida a los más jóvenes; especialmente para aquellos que no están familiarizados con los Spy Kids de Robert Rodríguez, que son una versión más amigable e inclusiva de esta propuesta.
Los hermanos Foenkine, junto a la protagonista Viard, logran abordar de manera valiente los aspectos más sombríos de este descenso al limbo de quienes ya no se sienten en la misma etapa de vida que sus hijos.
Estamos frente a un chiste que pierde fuerza con el tiempo. No sé si es lo que se denomina post-humor o simplemente algo que resulta más divertido para sus creadores que para el público.
Huppert disfruta claramente de asumir un papel menos intenso, mostrando su habilidad para improvisar en un idioma que no es el suyo y resistir en un plano sin que haya acciones destacadas.
Una comedia agradable que no busca profundizar en la complejidad del ser humano, algo que será apreciado por quienes prefieren un entretenimiento más ligero.