El primer largometraje del joven cineasta belga Leonardo van Dijl pinta un retrato íntimo y brillantemente ejecutado de una joven atleta enfrentada a una dolorosa decisión.
Un retrato sorprendente, inflexible pero, sobre todo, imparcial, de un hombre joven que sufre y está plagado de demonios, situando al espectador en los zapatos de un pedófilo, sin el menor indicio de sensacionalismo.
En conjunto, la película cuenta una historia bastante sencilla de amor y deseo, sostenida por sus dos jóvenes actores, Khalil Gharbia y Julien de Saint Jean, que sorprenden por su gracia e intensidad.
Un primer largometraje sencillo y conmovedor. Zelda Samson aporta su burbujeante energía a Dalva, una niña frustrada que finalmente tiene la oportunidad de explorar la adolescencia por su cuenta.
Los hermanos Dardenne regresan a las bases de su cine, presentando un retrato sincero de un niño atrapado en el torbellino de la radicalización religiosa.
La estética es inevitablemente vistosa y extravagante, pero es fiel a la decadencia de la época y la energía de todos los actores beneficia al conjunto del filme.
Un profundo retrato político y social, presentando una comedia humana que enfrenta a la sociedad francesa con sus divisiones y contradicciones. La directora presenta una narrativa épica, lírica y contemporánea.
La dirección de Mielants es firme y, en ocasiones, se inclina hacia lo grotesco, sin apartarse de la oscura realidad de la época. En ciertos momentos, utiliza elementos sombríos que evocan el caos que se vive.
La percepción de los multimillonarios ha cambiado por completo con la llegada de los grandes de la tecnología. Este héroe debía adaptarse para no caer de su alta posición.
Es una obra ambiciosa que nos muestra la Bélgica de los años noventa, explorando sus disfunciones y traumas compartidos, así como la insidiosa naturaleza del mal.
A veces es importante dejar de lado la necesidad de entender las motivaciones o reacciones de los personajes al entrar al cine. Sin embargo, la acción se desarrolla con una fotografía impecablemente elaborada.
Joann Sfar ofrece una adaptación de su célebre cómic que combina diversión, ternura y audacia, repleta de personajes entrañables que encantan a espectadores de todas las edades.
La directora utiliza el entorno geográfico como fondo para explorar la juventud de Damien y su crítica situación actual. Se trata de una película conmovedora.