Un caldero burbujeante de romance y revolución, pasión y pureza, misticismo e ingenio. Esta combinación resulta ser una experiencia poderosa y embriagadora.
Seguramente nada de lo que Hollywood hizo en su hora más oscura y libertina podría justificar la penitencia que estamos pagando y que permite a Harlin seguir dirigiendo películas.
Mara Wilson ofrece una interpretación encantadora y totalmente convincente como Matilda. La dirección de DeVito transmite la calidez de un padre que lee un cuento de hadas antes de dormir.
Chalamet interpreta a Dylan de manera literal. Sin embargo, su caracterización es deliberadamente vaga, y la película está llena de momentos musicales.
Una película de acción sobresaliente. Es gratificante disfrutar de un filme que posee profundidad y emociones, con personajes bien desarrollados y actuaciones que trascienden la simple repetición de diálogos.