Los fuegos artificiales de despiste revelan las debilidades de una película que se apoya en la repetición de fórmulas. Sin embargo, cuando parece que todo está perdido, la magia resurge con la inesperada aparición de Cher.
Nada tiene sentido. Podríamos rendirnos a esta máxima, si se convirtiera en un divertimento ‘midnight’, pero ni siquiera llega a esos niveles; se queda descafeinada para una cosa y aburrida para otras.
Su calidad en el ámbito cinematográfico deja mucho que desear, y su mensaje resuena como un panfleto moralista de tintes ultraconservadores que cruzan la línea de la ética en una forma engañosa y manipuladora.
Una de esas películas que funcionan como un objeto no identificado en nuestro panorama cinematográfico y que nos embarga con su extrañeza y su singularidad.
Es una película única, al igual que la protagonista Clara, quien es a la vez magnética y vulnerable, delicada y apasionada, y posee un equilibrio entre lo ascético y lo terrenal.
Lo peor que puede suceder con una comedia es que genere indiferencia. Eso es precisamente lo que le ocurre a 'Que baje Dios y lo vea', ya que resulta difícil encontrar un propósito en su existencia.
El enfrentamiento de ideas será el motor que impulse la mayoría de los gags. Aunque no todos los chistes logran su objetivo, es algo común en las comedias españolas de este tipo.
Una celebracion alegre de los tabúes y de lo que se aparta de lo convencional, presentada con una perspectiva sin prejuicios y una ternura que resulta contagiosa.
Podría también llamarse 'Miren Ibarguren o Paco León', quienes con su increíble talento cómico sostienen este entramado tan malvado como disfrutable. Resulta muy difícil escoger un solo aspecto destacado.
Es una de esas apuestas que se basan principalmente en el guion y en la pericia de los actores para llevarlo a cabo. También en la precisión del ritmo y los ángulos de dirección.
Destila ternura en torno a la tercera edad y, aunque en ocasiones caiga en un sentimentalismo superficial, las interpretaciones de Helen Mirren y Donald Sutherland logran atenuar su impacto.
Un destacable ejemplo de cine que combina entretenimiento, acción y una crítica social profunda. Una película que impacta como una bomba de relojería, destacando tanto por su excepcional realización como por su audaz mensaje.
Sólido y atmosférico 'thriller', repleto de potencia expresiva. Acierta a la hora de envolver las acciones dentro de un aura mitológica, aunque a veces su ritmo puede parecer mecánico y previsible.
Una delicada y sugerente película sobre la relación entre los humanos y la inteligencia artificial. Una película de culto inmediato. Minimalista pieza de ciencia ficción en torno a la identidad.
Su especialidad es el humor popular, zafio y chabacano. Lo curioso es que, a pesar de la idiocia que impregna la propuesta, los gags logran su cometido.
Regresa la épica y la acción coreografiada, pero el ritmo presenta altibajos y el metraje es excesivo, lo que le resta a la película la compactidad y potencia necesarias.