Es en su limitada originalidad, en su enfoque convencional del género de acción, en su predecibilidad narrativa y en su ritmo monótono donde esta película bélica se queda corta. Hemos presenciado historias similares, pero mucho mejor desarrolladas.
Todo funciona como un reloj. Hay instantes de ternura, la batería de hits es abrumadora y la velocidad con la que transcurre todo parece diseñada para provocar un verdadero shock psicotrónico.
Se aleja de los patrones del universo Marvel para alcanzar una entidad propia gracias no solo a una poderosa imaginería visual que se convierte en una oda a las raíces africanas en clave high-tech, sino también a su discurso.
Una hermosa sinfonía wagneriana de imágenes que ofrece un viaje sensato, gracias a su habilidad para combinar aventura, fantasía, épica y diversión en las dosis justas.
Enrique Gato y su equipo han logrado presentar un producto que supera las expectativas, creando una obra más elaborada. Se trata de una aventura dinámica y fresca, con algunas escenas espectaculares.
Para los amantes del cine de animación más exquisito. Una auténtica obra maestra de orfebrería visual, refinadísima y de una minuciosidad casi inabarcable.
Una space opera romántica de planteamiento atractivo pero con una resolución anodina, en la que Tyldum vuelve a demostrar su limitada habilidad para dotar de empatía y verdadera profundidad a los personajes.
Es un experimento fallido, una sátira desestructurada que resulta demasiado artificial, confusa y con múltiples ejes de denuncia que no logran alcanzar un verdadero carácter metafórico.
Esta película evoca el espíritu del western, ambientándose en un entorno natural que es tan hermoso como indómito. Además, ofrece profundas reflexiones que logran transmitir una emoción extraordinaria.
Resulta sorprendente que Annaud, con setenta y tres años, se atreva todavía a levantar una producción de este calibre de forma tan sincera y entusiasta.
Un spin-off juguetón que se presenta como un estallido de colorido pop, dejando al espectador sin aliento tras su hipercinético recorrido. Todo resulta muy encantador y atractivo.
Un relato tenso y apasionante. Nada sobra y nada falta. Aquí se busca mostrar cómo el miedo fue desvaneciéndose para revelar al monstruo. Eso es lo realmente emocionante.
Quizás, aquellos que disfrutan de las obras más intensas de Amenábar se sientan decepcionados. Por otro lado, quienes no hayan tenido contacto previo con su filmografía podrían considerar que esta es, tal vez, la película menos lograda de Amenábar, pero a su vez, podría ser la mejor de su carrera.
Tan dolorosa como emocionante. Es capaz de hablar de temas muy complejos sin renunciar a la controversia que puedan suscitar. Y lo más importante, abre nuevos caminos para el anime, se aleja de los convencionalismos y afronta nuevos retos sin por ello dejar de ser apto para todo tipo de audiencias.
Relato de iniciación impetuoso y desgarrador que hubiera alcanzado una mayor excelencia de no estar lastrado por un cierto aire pretencioso que no siempre armoniza con el carácter humilde de la propuesta.
Una película que no cumple con las expectativas del material literario del que se inspira. Se siente como una cadena de imágenes y situaciones poco creíbles que no logran impactar.