El director Sergei Loznitsa utiliza con frecuencia tomas largas, fantasiosas y coreografiadas de manera compleja, evocando el estilo de cineastas rusos como Andrei Tarkovsky, Aleksei Guerman y Aleksandr Sokurov.
Promete ser un biopic genérico y aburrido, pero es mejor que eso. La directora Marie Noëlle relaciona con esmero los hechos de la biografía de Curie. El enfoque estilístico de Noëlle es impredecible.
Miyazaki no explica por qué su aviador se convierte en cerdo y su clímax superficial no logra integrar los temas presentes. Sin embargo, el aspecto narrativo es magistral.
No es un clásico, pero es muy entretenida, gracias en parte al ritmo ágil que impone Walsh y a su simpatía contagiosa por los hombres masculinos. Walsh era el director ideal para esta superproducción.
Las canciones no son demasiado buenas y las actuaciones rozan lo cutre, pero no se puede negar su ambición y su preocupación por la juventud sin hogar.
Lo más refrescante de esta comedia sin diálogos es que no depende de manera servil de las películas del cine mudo, como lo hacía 'The Artist'. Helmer logra crear gags visuales lo suficientemente atractivos para evitar que la película caiga en la monotonía.
Este glorioso debut de 2013 de la directora y guionista mexicana Claudia Sainte-Luce toma una de las premisas más melodramáticas y deterioradas y la convierte en algo espontáneo y nuevo.
Honoré no parece abordar cuestiones de la época contemporánea. Sin embargo, logra transmitir la felicidad que implica contar historias, algo que ha permitido que la obra de Ovidio siga vigente a lo largo del tiempo.
El editor Avi Youabian se destaca como el más valioso del equipo, logrando un ritmo impresionante sin comprometer la cohesión espacial. Es una obra maestra del género, sencilla y con un manejo formal excepcional.
Empieza siendo una obra cruda de realismo social y poco a poco se va convirtiendo en un melodrama romántico, pero Zlotowski controla de tal manera el material que el cambio no resulta molesto.
Posee arcos narrativos tan impresionantes que parecen sacados de la tragedia griega. Sin embargo, la dirección de Weaver resulta sorprendentemente insípida.