Emma Stone está tan brillante como los mundos que la rodean. Aunque no todos los cambios de tono se integran de manera efectiva, la audaz ambición y el magnífico reparto de la miniserie proporcionan suficientes matices para dejar una impresión duradera.
No es aburrida, nada de eso, pero puede resultar abrumadora. 'Dietland' necesita dar más importancia a Plum si quiere que sus elementos más generales conecten.
Es un viaje doloroso, pero como siempre gratificante. El primer episodio de la tercera temporada no nos ha dado ninguna razón para pensar que no valdrá la pena pasar de nuevo el tormento.
La segunda temporada mejora a medida que se torna más inusual, pero resulta necesario esperar bastante tiempo para alcanzar los momentos más destacados.
[Crítica 2ª temporada]: Phoebe Waller-Bridge alcanza nuevas cotas en una secuela divina. La serie no permite que sus personajes caigan en lo predecible.
Al menos Ford y Mirren se encargarán de que sea lo más gratificante posible el descubrir si '1923' hará que la mueca de Jacob sea permanentemente lúgubre.
Es decepcionante pero, a pesar de eso, tiene su encanto, como un sándwich matutino que carece de un sabor definido. No es lo más saludable, pero en el momento justo, cumple su propósito.
Una serie que te confronta con la dura verdad detrás de estas personas de la vida real, desafiándote a comprender las decisiones tomadas en una existencia diferente a la nuestra.
Hay indicios de que la serie puede llegar a despegar, pero el tono flojo, la falta de humor y la irregular trayectoria de Marvel en televisión indican que esas oportunidades de mayor resonancia quedarán a la deriva, sin explotar.
El envidiable reparto se ajusta bien, pero su potencial no se aprovecha al máximo. Aunque la trama está en constante movimiento, parece entrar en un ciclo repetitivo.
Los dos primeros episodios son tan convencionales y ridículos que resulta difícil aceptar que cuenten con el apoyo de millones de dólares y uno de los estudios más prominentes de Hollywood.
La serie de Hawley mantiene su ambición hasta el final, reconociendo las imperfecciones que acompañan a sueños tan grandes. A pesar de sus defectos, continúa desafiando los límites y logra un resultado hipnótico.
Con tantos temas y tan poco tiempo para explorarlos, se debe sobrellevar una gran cantidad de exposición directa, así como numerosos personajes estereotipados o poco desarrollados.
Le cuesta reflotar el drama terapéutico de HBO, incluso con Uzo Aduba deslumbrando. Esta nueva temporada sirve de recordatorio del logro increíble que eran los capítulos originales.
Se enfoca en repetir elementos ya conocidos, descuidando lo que hizo que las series previas fueran tan memorables. No se trata solo de la violencia o el espectáculo; lo verdaderamente relevante son los personajes. En 'Masters of the Air', los protagonistas parecen estar desconectados de la realidad.