Es decepcionante pero, a pesar de eso, tiene su encanto, como un sándwich matutino que carece de un sabor definido. No es lo más saludable, pero en el momento justo, cumple su propósito.
Una serie que te confronta con la dura verdad detrás de estas personas de la vida real, desafiándote a comprender las decisiones tomadas en una existencia diferente a la nuestra.
Hay indicios de que la serie puede llegar a despegar, pero el tono flojo, la falta de humor y la irregular trayectoria de Marvel en televisión indican que esas oportunidades de mayor resonancia quedarán a la deriva, sin explotar.
El envidiable reparto se ajusta bien, pero su potencial no se aprovecha al máximo. Aunque la trama está en constante movimiento, parece entrar en un ciclo repetitivo.
Los dos primeros episodios son tan convencionales y ridículos que resulta difícil aceptar que cuenten con el apoyo de millones de dólares y uno de los estudios más prominentes de Hollywood.
La serie de Hawley mantiene su ambición hasta el final, reconociendo las imperfecciones que acompañan a sueños tan grandes. A pesar de sus defectos, continúa desafiando los límites y logra un resultado hipnótico.
Con tantos temas y tan poco tiempo para explorarlos, se debe sobrellevar una gran cantidad de exposición directa, así como numerosos personajes estereotipados o poco desarrollados.
Le cuesta reflotar el drama terapéutico de HBO, incluso con Uzo Aduba deslumbrando. Esta nueva temporada sirve de recordatorio del logro increíble que eran los capítulos originales.
Se enfoca en repetir elementos ya conocidos, descuidando lo que hizo que las series previas fueran tan memorables. No se trata solo de la violencia o el espectáculo; lo verdaderamente relevante son los personajes. En 'Masters of the Air', los protagonistas parecen estar desconectados de la realidad.
Es hora de poner un freno a las numerosas líneas temporales. Actualmente, la televisión abusa de este tipo de estructura, pero 'Class of '09' tiene elementos suficientes por sí sola sin necesidad de recurrir a artimañas innecesarias.
Hemos visto innumerables películas y series que abordan la explotación en la industria musical, y aunque cuenta con una verdadera estrella del pop, la serie carece de detalles específicos que enriquezcan su narrativa.
Cada capítulo se siente un poco alargado. La cantidad de personajes puede complicar la atención. A pesar de estos problemas, si las ideas fueran más envolventes, quizás no importarían tanto.