Un grupo de amigos mueren uno tras otro cuando un juego en una fiesta se torna desastrozo. Es un slasher bien interpretado y con toques de humor, que además cuenta con un giro de guion notable, aunque resulta frustrante en ciertos momentos.
No tiene suficiente humor ni encanto para justificar su existencia. Está anclada en el pasado. Es una franquicia muerta que no muestra signos de resurgir.
No posee la misma calidad que 'Gremlins', pero este horror navideño captura una buena dosis del espíritu anárquico que caracterizaba a aquella película.
La elección de la protagonista es uno de los múltiples problemas que afectan este intento chirriante y poco entretenido de recuperar la esencia de películas como 'Nunca me han besado' y 'Chicas malas'.
Las excelentes interpretaciones de Ewan McGregor, Ellen Burstyn, Rhys Ifans y Lara Flynn Boyle se desperdician en una película desconcertante y surrealista.
Aunque su frenético acto final presenta algunos fallos, todo es tan intenso que se perdonan. Para quienes disfrutan de las películas románticas con un toque de emoción, es un 'match' perfecto.
Una secuela admirablemente alegre, pero totalmente desechable. Serkis y Kelly Marcel logran conservar la ligereza y la antigua noción de lo atractivo de la primera película, pero pierden casi todo lo demás.
Aunque no posee la impactante narrativa o el profundo sentimiento característico de Pixar, su originalidad la convierte en una experiencia agradable y accesible.
Johnson, un fan declarado de las historias de misterio, ha logrado crear una historia contemporánea de misterio que respeta y actualiza el género. En otras palabras: con 'Knives Out', la ha 'clavado'.
[Crítica 3ª temporada]: La nueva serie de Charlie Brooker sigue siendo una fascinante exploración de lo siniestro. Brooker nos transporta a escenarios sorprendentes y emocionantes que dejan huella.
Sydney Sweeney y Glen Powell ofrecen una pareja atractiva, aunque poco creíble, en una comedia romántica que brilla en su presentación, pero carece de verdadero encanto.
La exitosa novela de Colleen Hoover se traslada a la gran pantalla con éxito y eficacia emocional. Es una película de gran emoción, a veces muy poco sutil, pero con una gran fuerza.