Dakota Johnson y Sean Penn nos llevan en un viaje turbulento. Es un filme con limitaciones psicológicas que se desarrolla en un taxi, desde el aeropuerto JFK hasta Manhattan.
Una película letárgica y emocionalmente vacía. Sería generoso afirmar que la caracterización del guion es escasa; en realidad, hay que decir que es inexistente.
Situar la excentricidad que gusta al público por encima de la autenticidad es un tropiezo frustrante que hace que el film no sea un descubrimiento milagroso sino un producto bien posicionado para recaudar.
La película presenta ciertos aspectos que no están completamente desarrollados, lo que resulta decepcionante. Al ser una adaptación de un cortometraje, en ocasiones da la sensación de ser una mezcla aleatoria de diversas historias breves.
Aubrey Plaza brilla en su papel, presentando a Ingrid con gran profundidad y complejidad. La película combina un humor irreverente con momentos de una tristeza profunda, creando una experiencia única.
Hay una sobredosis letal de extravagancias caprichosas. Larson es una directora bastante competente. Con un guion menos falso y más genuino, Larson podría actuar y dirigir una gran comedia.
El actor ofrece una interpretación sólida de un individuo ansioso por mejorar su posición social en este drama complejo, que se destaca más como un análisis profundo de un personaje con fallas.
Sarnoski es un director visual talentoso que ha montado un debut prometedor, pero imperfecto. 'Pig' es tan tranquila como Cage, lo que puede ser tanto una ventaja como una desventaja; a veces es demasiado pausada para destacar realmente, aunque también resulta conmovedora.
En su primer trabajo detrás de las cámaras, Penny utiliza ciertos elementos convencionales mientras intenta añadir algo innovador a una fórmula que ha demostrado ser efectiva, aunque termina quedándose a medio camino en su intento.
Las preguntas escalofriantemente no respondidas de la historia reciben las respuestas más obvias imaginables y se deja la empatía descuidadamente a un lado, junto con la lógica y el interés.
La película presenta un refinamiento y una elegancia que la transforman en una experiencia vibrante y amena. Es un verdadero deleite ver a McAdams regresar a la pantalla.
Un grupo de amigos mueren uno tras otro cuando un juego en una fiesta se torna desastrozo. Es un slasher bien interpretado y con toques de humor, que además cuenta con un giro de guion notable, aunque resulta frustrante en ciertos momentos.
No tiene suficiente humor ni encanto para justificar su existencia. Está anclada en el pasado. Es una franquicia muerta que no muestra signos de resurgir.