No es una película que se quede en la memoria, aunque tampoco es completamente insignificante. La dirección es firme y las actuaciones son destacables, pero la historia carece de credibilidad.
Si el camino parece conocido es porque ha tenido éxito. Robles es un héroe auténtico que merece nuestro apoyo; Jerome logra presentarlo de manera cercana y humana.
Morris incorpora música de Manson de una forma que, aunque fuera de su contexto habitual puede no tener gran impacto, aquí se vuelve verdaderamente aterradora. Su uso es innegablemente inquietante.
A pesar de contar con algunas canciones entretenidas, al final la experiencia resulta insatisfactoria, similar a los fracasos de Plankton en su intento de dominar el mundo.