Entre tanto apunte, la puesta en escena resulta convencional y el guion ofrece escasos momentos sorpresivos, lo que obliga a la película a apoyarse en un Smith que, a pesar de sus limitaciones, aporta carisma.
[Hancock] confía en que sus estrellas le saquen las castañas del fuego. La película se ve afectada por decisiones narrativas controvertidas y por la pretensión de ofrecer más profundidad de la que realmente posee.
Kramer/Jigsaw ya no se limita a ilustrar los aspectos más retorcidos de la pornotortura. Su objetivo no es la complejidad de los métodos, sino provocar que la sangre y la carne salpiquen la pantalla.
Con la complicidad absoluta de un entregadísimo reparto y una puesta en escena llena de nervio, Meddour utiliza esos cuerpos liberados para dar voz a un grupo de mujeres rotas.
El director de 'Boyhood' logra hacer reír sin perder su encanto, incluso explorando el abismo sin temor al ridículo. Se trata de una película excepcional que evoluciona constantemente, transformándose en diferentes facetas.
Jean Dujardin intenta dejar atrás su imagen de canalla encantador en este drama sobre un escritor. Quizás, y solo quizás, no era necesario tanto exceso para una historia que podría haber sido más efectiva con menos elementos.
Más que un relato eficaz, es una historia que despierta conciencias y resalta, de manera muy acertada, a esos héroes casi mitológicos que, en realidad, son personas de carne y hueso y que sufren.
Para paladines de la verdad y quienes echan en falta ese periodismo comprometido, esta película es un deleite. No sería la misma sin la brillante actuación de Rosamund Pike, quien ofrece una interpretación destacada en el mejor papel de su carrera.
Un buen comienzo, pero Trevor Nunn no logra mantener el tono adecuado en el ritmo. La convencionalidad del conjunto frena las intenciones de una película que se esperaba más prometedora.
Sosísimo biopic sobre Bart Millard. La forma en que se aborda la historia carece de matices, lo que resulta vergonzoso. Se siente más como un panfleto evangelizante.
Suerte que en este poco visceral retrato de la esclavitud que minimiza el terrorífico sufrimiento de quienes fueron esclavos topamos con la poderosa presencia de la británica Cynthia Erivo.
Liviano y gozoso experimento con sus adorables imperfecciones, este brillante sin pulir captura, a ritmo de rock, parte de la magia y del espíritu del corpus narrativo de Ghibli.
Para quienes han estado esperando por este spin-off durante años, no se sentirán decepcionados. Es un entretenimiento pleno que, sobre todo, busca reivindicar el cine de acción clásico.
No cabe otra que dejar los prejuicios en la puerta de la sala para disfrutar este peculiar viaje a los orígenes del futuro héroe de las calzones verdes convertido en un eléctrico tour de force.
Decide funcionar con el piloto automático desde el primer minuto. Las canciones, en lugar de aportar, resultan molestas, y la introducción ambientada en el mundo real se siente demasiado extensa.
Este encantador desbarajuste es un atrevido y desmedido cruce entre 'El diablo sobre ruedas' y 'Un día de furia', aunque carece del estilo de ambas. Se trata de un thriller de serie B que no tiene reparos en mostrarse tal como es.
Con un toque de ingenuidad, Petit retrata con claridad las contradicciones de la sociedad francesa, manteniendo siempre esa sonrisa. Sin embargo, en su tramo final, esa sátira acaba convirtiéndose en un obstáculo.
Campanella construye con solvencia contrastada una heist movie criolla ambientada en pleno corralito, una época marcada por la miseria y el miedo. Y sale airoso del envite.