La nueva 'Frasier' presenta un nivel de calidad comparable al de unos clásicos huevos revueltos. Es entretenida y despierta nostalgia, ofreciendo una mezcla perfecta de humor y situaciones entrañables que capturan la esencia de la serie original.
El humor, a la vez sutil y afilado, toca una variedad de temas que nos hacen sentir como niños desorientados o como las entidades amorfas que en realidad somos.
La buena noticia es que es adecuada para los niños. Cuando llegue el momento de las clases de natación, no recordarán nada que les cause temor al agua.
Son esencialmente relatos con lecciones morales que combinan humor y elementos gore de manera efectiva. Esta es una base sólida para las mejores narraciones de fantasmas.
Presenta todo lo que se podría anticipar, a través de ocho episodios amplios y creativamente elaborados, lo que nos deja disfrutar de su distintivo estilo Ritchie a un ritmo más pausado que el de una película de dos horas.
Traer de vuelta a Wilson Fisk como un sutil reflejo de Donald Trump es una elección bastante evidente, sin embargo, ha sido desarrollado con notable brillantez y perspicacia bajo la dirección de Dario Scardapane.
La cantidad de risas varía en comparación con los cortometrajes que tienen guiones más elaborados, pero la cantidad de chistes es suficiente para complacer al público en general.