Es un auténtico desvarío: una completa distracción con Bond, un personaje sofisticado que encarna Sean Connery, viviendo fantasías y realizando las aventuras que cualquier persona imaginativa desearía experimentar.
En la actualidad, con agentes como James Bond realizando acrobacias y espías desolados tomando el protagonismo, Hitchcock necesita ofrecernos algo más deslumbrante para cautivar nuestra atención.
El melodrama es denso y su título refleja esa complejidad. La tensión sobre el futuro del Sr. Brando se desvanece en una narrativa extremadamente caótica.
Con personajes intrigantes, diálogos sobresalientes y una dirección impecable, Huston ha entregado a los Warner una obra apasionante. La tensión es palpable, como si tuvieras un cuchillo en las costillas durante todo el metraje.