El guion está lleno de incidentes dramáticos mordaces que se acumulan y funcionan muy bien. La buena dirección de John Huston hace que la acción tenga un estilo espléndido.
Aunque sus trofeos de fauna africana no son tan impresionantes como los que se adquirieron en 'King Solomon's Mines', esta expedición logra, al menos, una cierta distinción.
Huston merece reconocimiento por elaborar esta historia fantástica con una astucia y una amabilidad cómicas y mantenerla ahí, al mismo tiempo que genera emoción y estimula visualmente.
Bajo la sólida dirección de Robert Rossen, su despiadado y sucio relato sobre la emancipación de un joven granuja es positivo y vivaz. Cruje con pasiones creíbles.
El principal inconveniente de esta película romántica es que carece de acción significativa; los conflictos de los personajes no se presentan con claridad.
Hay que dar crédito a Philip Yordan y Ranald MacDougall por el guión y a Byron Haskin por dirigirla con un ritmo cauteloso y un estilo mordaz. También es de reconocer la actuación del Sr. Heston, quien muestra una intensa contención, y la del Srta. Parker, que interpreta a la dama con espíritu y dignidad.
Brilla con la escenografía arqueológica y resuena con el sentido de la desdicha humana. La historia se extiende durante dos horas y veinte minutos, aunque podría contarse de manera efectiva en poco más de una hora.
Desafortunadamente y sorprendentemente, la parte artística está por debajo de lo habitual. Sin embargo, presenta algunos aspectos positivos; las diferentes razas de perros que se satirizan desde una perspectiva humana resultan muy entretenidas.
Es una de esas películas exóticas y escasas que puede ofrecer una sutil compensación a cualquiera que tenga la paciencia de sentarse con ella casi dos horas.