Drew se burla de las instituciones de la comedia con la misma libertad con que critica la dominancia de los superhéroes, creando un ferviente manifiesto en defensa de la vitalidad del arte que surge desde los márgenes.
El equilibrio entre el convencionalismo y la subversión no siempre resulta efectivo, pero tal vez sea esa la incómoda dinámica que Guiraudie decide explorar.