Funciona como una acertada deconstrucción del western clásico. Cuestiona el significado del ideal de la masculinidad y toma como referencia la psique masculina.
Es una muestra del potencial que puede tener el cine de terror en nuestro país. Y que podría consolidar a Isaac Ezban como un digno exponente del género.
Es una película divertida, aunque no deja una huella duradera al tratarse de un superhéroe tan emblemático de DC Comics. Hubiera sido más efectiva como un episodio inaugural de una serie de televisión.