La película triunfa gracias a la combinación de encanto desenfadado y un potente juego interior, incluida la autenticidad de las abundantes secuencias de baloncesto.
Parece un producto altamente patrocinado. Esta exhaustiva producción se centra demasiado en los jugadores de banquillo, dejando de lado a sus grandes estrellas.
Es como si fuese un ejercicio de disonancia cognitiva: demuestra que es posible echar de menos el baloncesto universitario y al mismo tiempo ser consciente de todos sus fallos.
Los primeros episodios son bastante irregulares. Presentan una fórmula que, aunque suele ser efectiva, no se desarrolla adecuadamente. La serie adolece en su ejecución.
[Crítica 4ª temporada]: Salvo para los más empeñados en que 'Westworld' tenga sentido, por mucho que se juegue con el montaje, no parece que los 'buenos tiempos' vayan a volver.
Aunque 'Limitless' está ejecutada competentemente, lo que le falta, al final, es cualquier chispa de inspiración. Y por desgracia, no hay píldoras para eso.
La serie se burla de sí misma de manera divertida. 'Los slasher se queman rápido', le dice Noah a sus amigos. 'La TV necesita estirar las cosas'. Si esto funciona y él sobrevive, tal vez deberían dejarlo producir la próxima temporada.
Suceden muchas cosas, incluso casi demasiadas. Es una cadena de dominó tan extraña que resulta difícil creer que aquellos que vean el primer capítulo no querrán continuar hasta el final.
Después del perseverante estreno, lo único que podía pensar era en despertarme en el momento en que llegaran a la danza de la serpiente. Y tal vez ni siquiera para eso.
Los productores logran mantener el interés sin depender de los recursos baratos que han definido a la sobrevalorada 'American Horror Story'. No obstante, la premisa se convierte en una limitación creativa.
Francamente, un poco menos de presupuesto en efectos especiales y un poco más de psicología o inteligencia en la interacción de los personajes podrían haber mejorado algunos aspectos. Aun así, la película funciona moderadamente bien como una serie B descerebrada.
Se desmarca del resto de series, gracias en parte a la calidad de sus interpretaciones, pero también porque documenta los brotes de humanidad que lograron florecer en los tiempos más oscuros.
Los defectos no restan importancia a la conmovedora historia principal; sin embargo, avanzar a través de los ocho episodios puede sentirse como el esfuerzo de alcanzar un puente que parece inalcanzable.
Un buen trabajo, pero casi rutinario. Hay que atribuirlo en parte al hecho de que, tanto en la televisión como en el tráfico de drogas, el producto no siempre resulta tan efectivo si se repite con demasiada frecuencia.