La naturaleza intrincada y sorprendente de los giros distingue esta serie de los habituales procedimentales policíacos, ofreciendo al mismo tiempo la gratificante experiencia de una historia autoconclusiva y una resolución clara en cada episodio.
Los personajes lucen impresionantes y su comportamiento es bastante egoísta. Sin embargo, a menos que decidas desconectar tu mente al entrar, parece que ellos disfrutan más de la experiencia que tú al estar frente a la pantalla.
Aunque no sea arte puro, este caprichoso ejercicio logra un nivel de atmósfera e impulso que hace que funcione como una leve diversión, y la trama y el ritmo mejoran a medida que avanza.
Ofrece la esencia de una serie británica típica de la hora del té, pero se intensifica con una dosis considerable de violencia y gore. Además, incluye elementos propios de una telenovela que pueden resultar fatigantes desde el inicio.
Demasiado irregular para resultar satisfactoria. Ver sus primeras tres horas no es una tortura, pero tampoco resulta tan convincente como la serie con la que inevitablemente será comparada.
Se tarda un poco en acostumbrarse a ver a Riley como Da Vinci, pero una vez te adaptas a su tono, resulta una serie entretenida con un montón de giros en la trama, desnudez y violencia.
Es una de las importaciones más hermosas y pulcras de Starz. Pero cuando se compara con otras series más impresionantes que han cruzado el charco, este juego elaborado parece ligeramente un farsante.
No logra cumplir con el objetivo de ser un programa de entretenimiento superficial ni ofrece una verdadera exploración cultural. En resumen, no es recomendable.
Aunque el director y guionista Graham Linehan ha logrado un interesante trío de personajes peculiares, su talento parece no alcanzar para encontrar situaciones cómicas adecuadas en las que ubicarlos.
Parece una versión débil, dirigida a un público más joven y carente de la intensidad de 'Manhattan Murder Mystery' de Woody Allen. Aunque no es una mala película, se siente como un intento que no logra alcanzar su objetivo.
La serie refleja la esencia de una película independiente, donde los personajes exhiben una vulnerabilidad que contrarresta sus rasgos desagradables, aunque no está claro si esto es suficiente para generar empatía.
La serie presenta ciertos momentos de humor que logran sacar una sonrisa y cuenta con un matiz agridulce. No obstante, carece de la innovación necesaria para destacarse.