El resultado es mayormente satisfactorio, gracias en gran parte a dos buenas actuaciones. Las escenas de lucha están bien ejecutadas y la historia, aunque antigua, es bastante divertida.
'Goon: Last of the Enforcers' no logra aportar la energía ni el humor de la película original de 2011. Se siente más lenta y menos entretenida, dejando una sensación de que no debería haber sido creada.
Este documental profundiza en la intersección entre la antropología cultural y el activismo homosexual, mostrando cómo este último se unió al movimiento punk antes de forjar su propio camino.