007 al servicio de su Majestad el Cine. El ritmo vertiginoso que crea Mendes en dos horas y media mantiene al espectador cautivo sin llegar a abrumarlo ni marearlo.
No me aburro, pero tampoco veo la gracia torrencial que busca el guion. Me mantengo un poco entretenido. No creo que 'Bitelchús Bitelchús', al igual que la primera parte, se quede grabada en mi memoria por mucho tiempo.
Retrato de la marginación con estilo. Todo es inquietante, turbio y verdadero en la descripción del amoral México DF. Admirando el talento de su creador, no puedo entrar en ella, sólo me la creo a ratos.
La oscura temática se presenta de manera poco convincente y torpe, lo que lleva a que el intento de suspense resulte más aburrido que intrigante. Las actuaciones son decepcionantes, y en general, la producción tiene el aire de un telefilme estándar.
Techiné consigue que en algunos momentos te sumerjas en la angustia, el miedo y las dudas amorosas de sus desafortunados personajes, mientras que en otras ocasiones, la intensidad de sus emociones puede resultar agobiante o fatigante.
Hay aspectos que destacan de manera notable, aunque el exceso de duración resulta innecesario. La abundancia de violencia parece ser complaciente, y Tarantino parece disfrutar de su propia obra en exceso. Supongo que sus seguidores lo encontrarán emocionante, pero a mí me dejó un sentimiento de ambivalencia.
Las interpretaciones son intensas y veraces. Y percibes el amor y el conocimiento que posee la directora de la amarga obra de Strindberg. Pero no puedo evitar mirar de vez en cuando el reloj y pensar en mis cosas.