En su delicado y cautivador equilibrio entre la prudencia y la locura, 'Misericordia' empuja al cine actual a explorar sus propios límites. Es, sin duda, una de las películas más significativas de los últimos años.
Es una pena que, en el fondo, la película se adhiera de manera tan rígida a ciertos clichés del cine de autor contemporáneo, así como a la necesidad que parece imponer Preciado de seguir un discurso ya establecido.
Se busca honrar a los miles de muertos y desaparecidos, pero termina usándolos para limpiar conciencias, creando un exorcismo colectivo que transforma esa dolorosa realidad en una versión más fácil de digerir.
La película transita entre lo fantástico y la fábula existencialista, culminando en una fuerte búsqueda de trascendencia que se ha vuelto un sello distintivo.
En esta conmovedora narración, con un humor melancólico y solidario, se celebra progresivamente la herencia de un cine popular español de manera épica.
Con una poesía cruda y auténtica, 'Oyu' se presenta como una hermosa miniatura que, afortunadamente, se mantiene en su forma breve, ya que un alargamiento o un enfoque más narrativo podría diluir su magia.
La cámara no logra posicionarse de manera efectiva en momentos clave. Desafortunadamente, hay un error que afecta esta simpática incursión del cine español en la América de Trump.