Es la película más inteligente y divertida de los últimos años. Y no sólo del género: parte de los tópicos de las películas sangrientas y, con inteligencia, les da un giro genial hacia el humor.
Una película bien realizada en la que se explica perfectamente la situación histórica que se vive y muy bien interpretada, aunque se hace un poco pesada.
Comienza de manera prometedora, evocando un cuento que nos transporta a una de las guerras carlistas. Sin embargo, la narrativa se deteriora cuando se dirigen a Stonehenge, en Inglaterra; a partir de ese instante, todo se torna excesivamente grotesco.
La intención argumental es infinitamente mejor que el resultado. Las abundantes pinceladas surrealistas terminan provocando en el espectador tanto aburrimiento como tedio.
El filme presenta una notable cantidad de violencia, complementada con impactantes imágenes de barrios marginales. Es sorprendente cómo Brillante ha conseguido crear una película que, a pesar de todo, resulta entretenida.
Un impresionante trabajo actoral. Recomendable película. Lo que resulta prodigioso en el filme es el manejo coral de grupos de personajes. Tal vez su final sea lo más flojo.
Es una de esas malas películas que se encuentran frecuentemente en la sección a concurso de este festival. La trama resulta confusa y poco atrayente. Aunque puede tener relevancia en su país de origen, su impacto aquí es nulo.
Lo más curioso de esta película es que si se empieza a ver fríamente, poco a poco, se va entrando en ella y acaba convirtiéndose en una (o dos) buena película.