Es la película más inteligente y divertida de los últimos años. Y no sólo del género: parte de los tópicos de las películas sangrientas y, con inteligencia, les da un giro genial hacia el humor.
Una película bien realizada en la que se explica perfectamente la situación histórica que se vive y muy bien interpretada, aunque se hace un poco pesada.
Comienza de manera prometedora, evocando un cuento que nos transporta a una de las guerras carlistas. Sin embargo, la narrativa se deteriora cuando se dirigen a Stonehenge, en Inglaterra; a partir de ese instante, todo se torna excesivamente grotesco.
La intención argumental es infinitamente mejor que el resultado. Las abundantes pinceladas surrealistas terminan provocando en el espectador tanto aburrimiento como tedio.
El filme presenta una notable cantidad de violencia, complementada con impactantes imágenes de barrios marginales. Es sorprendente cómo Brillante ha conseguido crear una película que, a pesar de todo, resulta entretenida.
Es una de esas malas películas que se encuentran frecuentemente en la sección a concurso de este festival. La trama resulta confusa y poco atrayente. Aunque puede tener relevancia en su país de origen, su impacto aquí es nulo.
No hay más que diálogos y carece de imágenes con calidad cinematográfica. La película se desarrolla casi por completo en primeros planos, lo cual resulta angustiante. Su duración es de aproximadamente dos horas, lo que se siente excesivo para lo que ofrece.
Magnífica. Los dos primeros capítulos presentan una ambientación impecable en un universo de tráfico de drogas, con actuaciones destacadas y un espléndido José Coronado. No se pierdan su pronta transmisión por televisión.
La película resulta entretenida, aunque presenta algunos inconvenientes. Para desarrollar un buen guion es fundamental hacerlo con habilidad, evitando incluir elementos que no son relevantes.