Este análisis enfrenta las mismas dificultades que otros intentos de desentrañar esta complicada trama de intereses. Es muy complicado delinear todas las interrelaciones de esta intrincada red sin caer en un laberinto de detalles.
Su atención al detalle es concienzuda y exhaustiva, lo que a veces no le ayuda. Lo más frustrante es que sus escenificaciones artificiosas son innecesarias.
Es mordaz, absurda y empática cuando menos te lo esperas. Evita los artificios en favor de las bromas que encuentran humor y calidez en los lugares más inusuales y fascinantes.
Tensa y espeluznante. Consigue que un suceso histórico impactante, y que quizá sea demasiado amplio para ser entendido, sea tan personal como lo fue en realidad.
Davies y Shankland narran las vidas de los ciudadanos de París en la época posterior a la revolución, mostrando su honestidad, complejidad y pasiones de una manera fluida y efectiva.
La serie demuestra una inteligente dosificación del sentimentalismo, lo cual resuena perfectamente con sus personajes apasionados. Su enfoque varía entre lo sutil y lo directo, pero en conjunto, mantiene una honestidad admirable.
Una serie que, aunque puede parecer simple, logra mantener el interés gracias a la actuación de su protagonista. Las secuencias de combate son efectivas, aunque carecen de profundidad.
Sorprende que sea tan consciente de su importancia, y por momentos es muy ingeniosa a la hora de mezclar los distintos caminos de su historia. Es una lástima que tarde tres episodios antes de mostrar su mano ganadora.
A pesar de los esfuerzos de Poots por hacer que su personaje, Autumn, sea cautivador, muchas de las escenas centradas en ella terminan perjudicando a la serie.
Una serie que es una golosina que sabe exactamente lo que esperas de ella y te lo ofrece en bandeja de plata y con una sonrisa elegante (e incluso sexy).
La quinta temporada ofrece un entretenimiento divertido al ver a los Bluth enfrentarse a nuevos desafíos, incluso cuando sus esfuerzos resultan en fracasos espectaculares.
Hay que aplaudir a los encargados de hacer que la visión de Armstrong cobre vida porque la primera mitad de la temporada es, por lo general, satisfactoria.