Tensa y espeluznante. Consigue que un suceso histórico impactante, y que quizá sea demasiado amplio para ser entendido, sea tan personal como lo fue en realidad.
Davies y Shankland narran las vidas de los ciudadanos de París en la época posterior a la revolución, mostrando su honestidad, complejidad y pasiones de una manera fluida y efectiva.
No es una obra maestra, pero cumple su función. Es una serie que ha sido diseñada para satisfacer a los admiradores del género, sin aspirar a ser algo más.
La serie demuestra una inteligente dosificación del sentimentalismo, lo cual resuena perfectamente con sus personajes apasionados. Su enfoque varía entre lo sutil y lo directo, pero en conjunto, mantiene una honestidad admirable.
Te permite escoger entre numerosas direcciones, logrando un efecto impactante. Es asombrosamente ingeniosa en la manera en que construye y destruye su narrativa según nuestras elecciones.
Una serie que, aunque puede parecer simple, logra mantener el interés gracias a la actuación de su protagonista. Las secuencias de combate son efectivas, aunque carecen de profundidad.
Ocho episodios enérgicos y dinámicos que se desarrollan como si fueran capítulos de una novela negra adictiva. Ofrece sorpresas genuinas, aunque algunos giros son predecibles.
Un aburrimiento nefasto. Es ambiciosa pero carece de ideas. Su fidelidad a las obras anteriores limita su capacidad para convertirse en algo realmente interesante.
Sorprende que sea tan consciente de su importancia, y por momentos es muy ingeniosa a la hora de mezclar los distintos caminos de su historia. Es una lástima que tarde tres episodios antes de mostrar su mano ganadora.
A pesar de los esfuerzos de Poots por hacer que su personaje, Autumn, sea cautivador, muchas de las escenas centradas en ella terminan perjudicando a la serie.
Una serie que es una golosina que sabe exactamente lo que esperas de ella y te lo ofrece en bandeja de plata y con una sonrisa elegante (e incluso sexy).
La quinta temporada ofrece un entretenimiento divertido al ver a los Bluth enfrentarse a nuevos desafíos, incluso cuando sus esfuerzos resultan en fracasos espectaculares.