El multifacético Jonze ha creado una obra de arte sobresaliente, una visión desequilibrada que recuerda a los hermanos Cohen y que no olvidaremos con facilidad.
Puede que esté bien interpretada y es ocasionalmente graciosa gracias en parte a Zellweger y Grant, pero en gran medida, 'Edge Of Reason' es tan flácida y está tan desgastada como las bragas de Bridget.
Se mantiene tan atractiva como antes. El director Jon Amiel hace un gran trabajo creando tres mundos muy diferentes, mientras que las interpretaciones son brillantes.
Curtis, Kenworthy y Grant han encontrado nuevamente la clave del éxito, evidenciando que en ocasiones lo más simple y honesto es lo que resulta más satisfactorio.