Está más cerca de la experiencia PlayStation de 'Gran Turismo' que de la de una película. Lo cual no quiere decir que no sea divertida, sino que aquí hay más sensaciones que sentido.
A diferencia de la primera película, que era más variada y episódica, esta tiene un hilo conductor claro. Es una comedia para niños que también se puede disfrutar plenamente sin necesidad de ser un niño.
Existen personas que nacen con tendencias negativas, otras que se convierten en malas por elección, y algunas que son forzadas a ese camino. Esta reflexión se puede aplicar igualmente al mundo del cine.
Lee, aunque es una comedia, destaca por su toque conmovedor y divertido. A diferencia de Green, su enfoque no es la risa forzada, lo que le da un matiz especial.
Bravo a Brooks por concebirla, y por dar a Reynolds un papel que le exigía algo más que mera efervescencia. Aquí Reynolds burbujea, hierve, exhibe una compleja geología de emociones humanas.