Mirada sobria y seria a un tema sobrio y serio, funcionará bien para el público familiarizado con el contexto político, al tiempo que proporciona un escaparate innegablemente intenso para de la Serna.
Frustrante pero fascinante; realizada por un cineasta de evidente talento pero que nunca llega a resolver las tensiones entre su aparente propósito moral y el estilo formal con el que lo cuenta.
Un ingenioso y sutil ejercicio de gratificación aplazada. Este nivel de relevancia cultural es refrescante; la originalidad radica en cómo se aborda el material, no en el material en sí.
Se dice que no se pueden enseñar trucos nuevos a un perro viejo, pero eso es un error: Guy Ritchie ha demostrado que puede hacer una película al estilo de Paul Greengrass, brindando así un drama bélico sólido y convincente.
A 'Tell Me About It' no logra ofrecer un impulso narrativo fuerte en los diferentes momentos de la trama, ni consigue presentar los dilemas y conflictos de los personajes como verdaderos instantes de tensión.
Una perspectiva original y fuera de lo común merece ser reconocida como una rareza en un entorno donde muchas películas se ajustan a patrones preestablecidos.
Un drama español cautivador y con grandes actuaciones que aborda un embarazo inesperado. Esta comedia dramática catalana, dirigida por Liliana Torres, ofrece una reflexión profunda y respetuosa sobre la decisión de optar por una vida sin hijos.
Bridget regresa en esta tercera parte. A pesar de que no alcanza la genialidad de la primera entrega, es un avance notable en comparación con la segunda.
Una profunda historia de amor que nos transporta a la década de los sesenta. Vemos el desarrollo de una conexión intensa entre los personajes, marcada por emociones auténticas y momentos memorables.
La ingeniosa y entretenida cinta de Michael Tyburski narra la historia de una joven pareja que se siente atraída por un sistema que, aunque parece monótono, promete poner en orden sus caóticas emociones.
La película rebosa de energía, creando un tono estimulante que resuena con el espectador. Es una obra que encapsula el nihilismo eufórico, representando un notable regreso a la forma del director Moreau.
Las escenas más impactantes y enérgicas dependen de la violencia, lo que complica la posibilidad de considerarla una tragedia moral en sentido estricto.
El guion logra equilibrar hábilmente las sorpresas con la coherencia de la historia y su universo. Además, el reparto es excepcional y las actuaciones son muy sobresalientes.
Un grito de rabia necesario que argumenta de forma contundente que ignorar lo que está ocurriendo en Afganistán es condenar a la mitad de la población del país a la opresión de una dictadura que es a la vez política y personal.