Esta serie es entretenida y, afortunadamente, no recurre a la sensiblería. El desarrollo emocional de la trama suele sorprender, manteniendo al espectador atento a cada giro.
Al igual que los robots que aparecen en pantalla, sus piezas están meticulosamente unidas. Su capacidad para desatar el infierno se encuentra bajo la superficie, y resulta verdaderamente bella a la vista.