El embarazo real de Felicity Jones alteró los planes del guion, lo que resulta en un beneficio para la película. La fuerza poética de las escenas es innegable, así como la sofisticación de los efectos visuales.
Las partes del presente en las que Acosta intenta comprender a su padre son realmente emocionantes. Sin embargo, las recreaciones dramáticas de su juventud, cuando tiene veinte años, resultan menos satisfactorias.
Tanto el libro como la película generan escalofríos al exponer la desnuda misoginia de aquellos que se presentan como respetables en la clase dirigente.
Este apasionante documental muestra cómo la adulación por el icono cómico más grande oculta sus peores excesos. Se profundiza en el catálogo de Chaplin y el entusiasmo es contagioso.